viernes 20 de enero de 2012

El quehacer

Aquí, a la mitad de esta vida insuficiente, sigo siendo un completo ignorante. Lo que no quise aprender nunca, alza la voz y me destruye. Escupe la más endurecida de mis membranas como cualquier babosería. Sigo siendo un consumado necesitado. Me trague la pena de engañar para seguir aprendiendo. Todo lo escrito se vuelva contra mí y para mí. Publique tus vergüenzas, honré tus bondades. Fui un animal muy necio. Maldita belleza, tanta, y tan pocos huevos para tomarla. Acurrucarse es morir. Me pateaste el culo, las manos, los ojos… y pude ver mejor este horror de despertar sin reaccionar. De tanta pendejada me convertí en un pendejo. No me hice más fuerte, solo seguí caminando hasta aprender a descocer mis injertos. No me canse de joder. Les prendí fuego en la boca para que me dijeran alguna puta verdad. Nadie supo odiar tanto la necedad. El día es inútil si no te partes. Hacer nada y pensar, con el tiempo se vuelva más sano que solo amar. Siempre bajar, más que subir por esa bulla infernal que no te deja pasar. Mirar a los hombres besar la superficie de la hombrera mohosa, como reyes sin tierras, es solo obedecer. Lo que es solo mío, siempre debe cambiar. Es bueno reírse sin control hasta romper algo que valga la pena. Coger siempre lo propio en una derrota luchada. Mojar jugosas vaginas bajo la luna chorreante del invierno duro que rompe los huesos. Jugar al amor hasta despertar. No tener mucho dinero en el bolsillo. Caminar por el ojo de la calle hambrienta, sin dejar que un mal-nacido te ponga un arma en las manos para buscar la enajenación. Morder la soledad hasta la muerte para ser algo. Oler la mañana húmeda y gris. Hacerse el soberano cojudo y trabajar por dinero –del culo del cajero- cada fin de mes. Vivir el mismo día todos los días, hasta ser algo que opaque la muerte. Iniciar un incendio para orinarse por todos lados hasta salvarse. Sacar de la sombra distraída, un grano negro de maíz con un escrito encendido. Llorar oculto sin una lágrima de plomo. Todo el amor recibido es para que no oscurezca esta insania de ser yo. Terminar de pasar por este desierto de mentes incendiadas. Cualquiera me puede pegar, siempre me voy a levantar por más. No puedo ser tan cínico. Nunca quise ser como Dios, nunca supe que hacer con tanto, nunca quise mentir tanto, nunca me divertí tanto haciéndolo. Me voy a seguir riéndome de este capítulo. ¡Yo soy mi maldito escritor! Y tengo el poder de escupirte toda la sangre caliente en tu orgulloso rostro. Solo le temo a ser como tú. La disciplina que nunca aprendí, muele el alma. La empuja al abismo para que salte por ese natural descontrol. Felizmente soy un caballo drogado que solo sabe correr para sentir el golpe del viento. No entones conmigo. No pidas por mí. No alces la voz aquí. Soy algo que raspa. Yo soy la verga que se mete debajo de tu cama para que despierten tus pesadillas. Aquí no hay mucho que saber para enfrentarse a la estupidez. Solo hay que defenderse del quehacer con rabia para no aburrirse jamás.

martes 13 de diciembre de 2011

La calma robada

Esa mañana nos despertamos con el ruido de un choque. Esa semana había sido muy callada. Yo caminaba y hablaba moviendo las manos para aprender mis líneas en los rincones solitarios de la casa. Ella elaboraba su informe de fin de año despejándose de todo elemento sobrante capaz de interrumpirla. La casa no estaba muy ordenada, teníamos mucho trabajo. A veces cruzamos palabras sobre cosas sin importancias para acompañarnos. Ella me daba mis pastillas. Sorbía de aquel vaso cristalino que brillaba en la oscuridad, luego dormíamos. Tenía la manía, esa manía de la limpieza; no limpio, reluciente, decía. Con los años me había adaptado. Ella había aprendido mis manías del desorden. Por eso la casa estaba como ella y como yo. Nos levantamos incompletamente, apenas moví las limpias cortinas para ver. Una señora de edad salía del auto chocado con las greñas alborotadas. Un hilo de sangre corría por el borde de su boca. El frío de la calle quería penetrar a este cuarto. En esa quietud, la señora logro abrir los ojos para mirarme, pero yo los cerré inmediatamente. Temblaban sus ojos y sus manos, en esa mañana humedecida y aplacada. La señora era ayudada por el generoso e infiel panadero bonachón y su colega espigado de nariz filuda. A nosotros todavía nos faltaban milenarias horas de sueño. Camila Casas Salaverry me miro viva, muerta, sana y exhausta, porque yo no la dejaba de mirarla. Pero más allá de una respuesta tenías muchos síntomas. Parece que leía en sus ojos marrones la misma interpretación de mis negros ojos. Al fin y al cabo nosotros no fuimos gente buena en esta vida. Deja Camila, deja que pase, pensé por ella… solo éramos gente simple y silenciosa. Luego de prestar atención a la calle. Me observe. Solo tenía una trusa gastada, ella llevaba esa pequeña calzoneta celeste que translucía un poco esa piel bronceada y tibia. Se acercó a mí con sus suaves muslos algo desganada, y me cogió de la mano para caminar a la cama. Las sirenas dejaban de sonar regresándonos al reposo. Cerramos las ventanas entreabiertas para ocultarnos de esa mañana que filtraba su luz y su humedad en nuestros rincones, y nos volvimos a cubrir debajo del edredón. Nunca discutimos sobre el alto costo del gigante edredón café. Mire el techo, ella se abrazaba a mi pecho para dormir, daba algunas vueltas, para luego terminar arropándose al costado de mi hombro. Poco a poco retomábamos la mansa quietud. La muerte solo estuvo de paso, ahora se asentaba. Todo parecía limpio y algo desordenado en el cuarto. Casi, o cerca al sueño nos quedábamos de camino a la bondad de nuestro silencio. A nuestra solitaria y honda calma robada.

De pronto las ventanas se partieron, la humedad destrozó una a una las maderas del cuarto. El fétido olor como humedera, se acrecentaba debajo del suelo, entre las paredes roídas y negras por el gran incendio. El rostro de Camila se arrugó hasta desaparecer, antes me dijo con su antigua y dulce voz: No abras la puerta. Ella no debe estar aquí, hay que rezar por la señora, este no es su lugar...

¿Hasta cuando Ramiro?, pensó. Esa fría y húmeda mañana aparecía la vida y la muerta al mismo tiempo, como todos los días y Ramiro se volvío a hacer la misma e infeliz pregunta, con esa ira comúnmente contenida ¿hasta cuándo? cansado el mismo de decirse muchas cosas, se dijo así mismo: Ramiro Prietto Ordinola, es momento de dejarla ir. Mira bien tu cuarto… esta vacio, tu cama está sucia, y tú, tú, estas muy solo ¿por qué has dejado que te pase esto? A lo que el mismo se respondió luego de tres largos y dolorosos años: No Ramiro, ella no está muerta, el muerto eres tú, … Ramiro, hola, se dijo una vez más… a mi no me hubiese gustado verte así, sabes, creo que la señora que acaba de morir es como para tu vuelvas a vivir. Sécate las lágrimas, se dijo Ramiro una vez más, hasta que su boca se volvió a humedecer por ese nombre.


jueves 24 de noviembre de 2011

Desaparecidos



No sé si te diste cuenta, pero ayer cuando salímos, no había nadie en la calle
Parecíamos desaparecidos
Podíamos oler el frió, teníamos poca ropa
Nuestros ojos eran negros
Se encendieron en la neblina para mirar
No había niños corriendo, ni hojas en el viento
La muerte se había ido
Había poca luz, compartimos las extrañezas
El mar estaba quieto, el sol estaba debajo de toda el agua
Desasiendo al mundo
Desordenamos la luna en tu casa y salimos a caminar
En una calle adyacente, debajo del muelle, tenías algo en tus ojos
Musitamos secretos en tus rizos… abejas…
Mientras caminábamos atraídos por un silencio
Las langostas irrumpieron luminosas de camino
Se comieron a unos cuervos, y regresaron al oscuro cielo
Espero que tu sepas entender, o que algún día me lo expliques, creo que ese día desaparecimos.


domingo 30 de octubre de 2011

El corpúsculo hacedor


Así mi voz golpeara tan duro sobre esta tierra hasta desaparecer,
Se me ocurre que siempre nos acompañara el frio,
Se me ocurre que no camino solo,
Se me ocurre que estas a punto de vencer tus malos recuerdos,
Creo haber visto un corpúsculo hacedor de luz en la otra orilla,
Algún día lo podremos coger fuerte de la mano para albergarnos de la oscuro pena.
Esto es para todo lo que más quiero,
A través del tiempo/Sin el desánimo/Con una ilusión,
Cuando caen las sombras, avanza...
Para que no se siga cayendo todo el amor,
Un corpúsculo hacedor, está siendo amparado entre personas que susurran con más amor,
Se quieren limpiar de nuestra maldad.
Todo lo que amo está siendo protegido detrás del miedo
¿Cómo un elemento tan certero nos puede guiar de regreso al camino?
Abriendo una puerta para dejar el sol en la casa.
No tiene nombre el que quiere juntar a todos nuestros días,
Cuando las alegrías gigantes susurran todos vamos a ser mejores,
Compartir el afecto forastero es parte de nuestra amistad,
Dejarse llevar.
Un punto de apoyo para hacernos rabiar de felicidad,
Es lo que necesitamos en medio de tanta necedad,
Prende la luz y avanza, a veces no podemos ver nada,
Abrázame para que nada quede atrás,
prosigue haciendo el amor para vencer la furia,
Un corpúsculo hacedor, como una risa que saluda a todos,
Es lo que a veces necesitamos,
Una cura.
Para los que nada hacemos, es justa,
Porque yo podre ser mejor,
Si esa risa que viene en los días más extraño es nuestra,
Y nuestro el deber de aprender a estar juntos,
Para abrigarnos cuando la gente nos deje de amar,
Sin entumecer la sordera solitaria,
Porque yo estoy detrás enredándome con esa luz,
Que te sigue a unos kilómetros debajo de tus pies,
Porque con esa corpúsculo hacedor,
Yo también encontrare mi nombre.

lunes 24 de octubre de 2011

Black angel





Yo soy tu ángel negro, voltea a mirarme cuando te parezca, espero que algún día dudes un poco de tus desprecios. Ojala no te horrorices cuando te des cuenta que la voz que escondiste detrás la puerta, la creaste tu misma para defenderte del angustiante vacio. Quizá te gusta ser dominada por un ideal que fábricas debido a tu carácter dadivoso. Yo si estoy aquí, hediendo a carne humana por todos lados.
Quizá todo lo que crees que está mal, podría hacerte bien. Espero que algún día superes las voces de tus enseñanzas.
Quizá te hicieron creer que yo era el peor, por mi rostro vil, por mi color salvaje, por mi condición sobresaltada.
Quizá solo me estuve resguardando durando mucho tiempo para defenderme de los cuidadores, de bocas ensangrentadas, que hablaban de un bien superior. Quizá te hicieron creer que yo estoy comprometido con la más oscura de las causas. Pero el día de hoy. Yo, pido con las pocas agallas que me ayudaron a sobrevivir: ‘’ojala todo los radiantes habitantes de este tierra actúen con un poco de duda ante sus conocimientos’’.
No todos los días puede salir el sol, no todo pueden permanecer resplandeciente eternamente. Y que esta proposición, más que un ave de mal agüero, signifique solo una advertencia. No para disminuir el impacto del dolor, sino para resguardarnos en las cosas más bellas y admirables sin egoísmo. Hasta robarnos ese aliento que nos aleja de la muerte.
Probablemente solo necesito distraerme para guardar los mejores días. Quizá nunca me tocaste la piel oscura por temor a mi mirada cejuda por mi dolor hacia todo la fibra que se crispa en la superficie.
Yo soy tu ángel negro, quizá mi vuelo es rasante porque aprendí a desconfiar para seguir corriendo a esconderme de tus incomprensiones.
Quizá soy malo porque no me dejo abrazar a ese fuego que esconde tu falso ánimo.
Quizá ángeles y demonios solo dramatizan lo sorprendente y lo tragicómico de nuestras imperfecciones,
Quizá mi risa es negra porque no volteas a mirarme,
Quizá tus temores carecen de imaginación por falta de ganas,
Quizá nuestra buena voluntad este sujetada a tus misericordias,
Quizá solo te quiero matar porque no te dejas amar con descontrol,
Solo quiero ser parte de la raza humana una vez más,
Quizá eso espectacular que buscas, está rodando sus ejes dentro de ti, como una mezcla de lo simple y lo complejo, que interactúa, casi imperceptible, casi bello, casi eterno, casi muerto.

domingo 16 de octubre de 2011

Festival de Poesía


Doblando en la esquina empinada, al costado de la sombra, la acera se quebraba. Lo primero que salió de la penumbra fue tu rostro desnudo y blanco, como la luna en el oscuro cielo. Porque tu cabellera azabache, rizada, y larga seguía de noche. Tus curvas se acercaban a mí, hasta que me saludaste moviendo todo tu cuerpo con tus delgados labios escarlata. Lo primero que me enseñaste fue tu dedo delgado y ensangrentado y tus disculpas por llegar tarde. Te habías cortado con el cierre. Entramos a la tienda, te envolví el curita y cogimos un taxi para el centro de la ciudad. Inmediatamente no sentamos y esperamos a los poetas disparar sus acertijos. Cosa que demoro más de lo esperado. Conversamos con una botella de licor y unos piqueos de carne. Alzábamos la voz mientras hablábamos por la bulla de los pruebas de sonido. El local era una casa de comienzos del siglo 18, con dos salones medianos y uno angosto. Y un par de corredizos muy estrechos que poco a poco se iban abarrotando de nocheros. En el último salón de luz azul está montado un pequeño escenario, algunas animalitos del señor improvisan un blues. En las esquinas de las paredes, a una distancia media, alrededor de las tres salas, tenían fotografías de las principales ciudades latinoamericanas captadas en días barrocos, lúgubres y soleados. En el primer salón de luz amarilla estaba el bar, alguno que otro vampiro infantil lamiendo la noche con sus botellas y sus miradas andróginas. Tenía techos altos y una repisa enorme surtida de los tradicionales licores, con acabados rústicos. En el salón medio, no había luz, era alumbrado por la luz de los salones adyacentes. Tú estabas en medio, sentada en una pequeña silla de madera con esa leyenda de tu mirada, entre tu belleza y tu distracción. Te hice una broma, nos reímos y me sacaste tu lengua juguetona para picarme. En cuestión de minutos te podía morder la boca. Un segundo de distracción y tenia tu miel derramada en mis labios, batiendo nuestras serpientes. Los poetas comenzaron a ser convocados por el altavoz, por un ser liliputiense, cejudo y con voz temblorosa. Era una selección variopinta de raros especímenes. Galápagos con lentes antiguos, erizos, góticos, barbudos, resentidos y escamosos. Salamandras afeminadas con gorros y chaquetas despintadas. Me preguntaste de forma viperina y déspota por la chica con la que salgo hace un mes. De donde era, en que trabaja, como así, se le ocurrió salir conmigo, porque tenía baja autoestima. Luego te pregunte por tu pareja, y antes de empezar a joderte, vi tu rostro desencantado. No eras feliz, pero lo querías. Quizá tenías problemas por tu carácter, pero a veces la felicidad raya en lo innecesario, si te sabes acomodar bien, un acompañamiento circunstancial y cierta compatibilidad hacen todo más digerible. El primer poeta escupió formulas, leyes, sombras negras de su pasado insustancial. Decía: en una playa de Miami se encontraría junto a su abano y a su apatía. El segundo poeta de mejor voz y entonación, dibujo mejores espacios, con la naturalidad de un avestruz intelectual y anacrónico. Ligero y bello, con más sentido que lucidez. El tercer poeta, era más bien afiebrado, incongruente, iletrado y radiante en su prosa. Pienso que cualquier ovíparo lucybell o mamífero Hardcore con algo de sentido común, gracia y estilo, se soplaba a toda el público. Con un poema improvisado y una entonación mejor teatralizada los hubiesen hecho a todos: agua, carbón, y polvo. Tus cejas negras son líneas que me llevan a tus cabellos o que me llevan a tus ojos negros cubiertos de sombras negras, tus muecas disforzadas, tu forma desnuda de dormir, tu forma de vestir en las mañanas con el laberinto de tus rizos, tu piel descubierta, tu forma estilizada y desgastada de caminar, tu silbido nocturno, tu forma desatada de besar. Es inevitable dejar de pensarlo cuando te miro y conversamos. No… mejor no me mires así te advertí divirtiendome. Nos reímos porque antes de irnos una pequeña poetisa con peinado apache, brinco al palco. Primero cogió con sus dos pequeñas y chuecas manos sus pergaminos. Y grazno el inicio con una voz tenue. Luego termino sus palabras casi rompiéndose en aullidos. No importa lo que dijo, si no como lo dijo. Pero algo de lo que dijo me causo más que zozobra, arcadas: ‘’el hombre no puede estar solo, el nunca podrá estar solo, se reventaría como…Dimos por terminado el festival, nos tomamos las ultimas cervezas y huimos a la calle. Caminamos unas cuadras. Hacia frio, te cubrió con mi chaqueta y te abrace para andar. Nos abrigamos más cuando tomamos el bus y nos metimos en su panza caliente. Luego de unas cuadras bajamos a buscar tu casa y mientras nos alejamos de la avenida, dejamos también las luces y los ruidos de los carros y los locales nocheros para adentrarnos en la oscuridad de sus calles angostas y altas de edificios antiguos. Me enseñaste un pequeño animal que vive cerca de tu nueva casa. Yo te cogí de la cintura y tú seguiste hablando de sus ojos. No estabas resignada a portarte bien, así, no nos habían criado. Posiblemente no hubiese pasado nada y todo hubiese seguido como antes, pero la música siempre se tiene que destemplar para que suene mejor. Cada cosa debe tener su momento en la noche. Viste al igual que yo, a unas cuadras de tu casa, un estrecho con un barandal y una sombra adecuada. Caminabas junto a mí, y movías de forma solidaria tus labios para hablar. Sabíamos lo que teníamos que hacer. Apenas alcé tu blusa por la cintura para sobar un poco de tu piel con mis dedos, mientras caminábamos. Antes de dejarte en casa de tu enamorado, a unas cuadras cerca a un edificio antiguo, te acerque a mí, mirandote a los ojos, y te apreté los labios para despedirme. Los músculos de nuestros labios guardan un poder cuando se juntan y se rompen en la noche. Primero somos toscos y luego giramos la cabeza para ser intensos y prolongados hasta quedarnos prendados de las manos, con nuestra piel abierta. Me gusta como mueves tu ancha y jugosa lengua para dar un beso. Recuerdo cada corpúsculo de ti. Tu circulación empalmada y húmeda. Tus agallas para despreciarme. Tú, todavía me mirabas con indiferencia y apego, esperabas que yo sea alguien mejor, te jodia que solo tuviera dinero para sobrevivir. Fuimos a un festival de poesía, había profetas de plazas, fábulas, acertijos, iluminados que alistaban a sus mejores herejes dispuestos a dar su vida por una palabra mistificada. Demandaban, enajenaciones, yerro absoluto y natural para el festival de sus edictos. Pero demasiada belleza atosiga y provoca arcadas. Toda exageración desacredita, para efecto de la primaria impresión vital. El arte siempre rompe algo dentro, y eso es saludable. No lo oscurece, ni lo empalaga. Creo que tú tenías un arma lista para dispararme, por eso aun te perseguía. Recuerdo ese verano de nuestros bosques, fuera de la ciudad. Mientras nos frotábamos la piel, nos abrazábamos desnudos, uno tras otro para observar a nuestros animales, mirando la luna húmeda y radiante. Fumábamos un porro de marihuana blues. Desprovistos de nosotros, dueños de nuestra mismidad, poníamos los pies bajo la luna y sus mareas, con mis manos dentro de tus paisajes. Nada iba a cambiar amor, solo éramos náufragos, escapistas con un festival de poesía en nuestros labios.

lunes 10 de octubre de 2011

El zapping del domingo 09 de octubre



78, 650 asistentes saludan el resultado, el partido está por acabar. Antes de la última jugada dan tiempo de receso. Por cuestión de segundos, los potentes equipos de sonido del gran MetLife Stadium hacer rugir, Smell Like Spirit de Nirvana. A pesar de que los locales pierden, todos saludan la actitud de la canción. Es una vibra cansada, fue el último aliento. Los locales New York Giants pierden ante los Seattle Seahawks por 36 -25.  No soy aficionado a la NFL. Soy más aficionado a la energía que guardan los estadios cuando están abarrotados de gente sobreexitada.
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A pesar de ser un día atípico con mucha humedad, la nación japonesa nos enseña que no está destruida. Las máquinas rugen un exquisito silbido mientras miden sus potencias. El circuito Suzuka esta reconstruido, limpio y ordenado. Aquí parece que no paso el terremoto más cruel de la historia de Japón. En la pista, como siempre, hay un espíritu joven suicida y entusiasta. A pesar de que su equipo le exige que no tome muchos riesgos. Esta vez el alemán Sebastian Vettel de 24 años, logra llegar tercero. Luego lloraría en su primera entrevista por el auricular conmocionado de alegría. Es el Bicampeón más joven de la historia de la Fórmula Uno. Gano 9 carreras de 15 este año, llega tercero y entra al podio como un campeón porque solo necesitaba un punto. Sale del carro, su escudería lo saluda. El pueblo japonés lo saluda. Es un premio al esfuerzo de todos, en el global suena bien decir: Gran Premio de Japón Formula 1- 2011. Porque aquí parece que todos son ganadores. Algunos japoneses disfrazados de Red Bulle, escudería de Vettel, lo saludan. Parece que nunca perderán ese espíritu. Eso motiva.
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Raúl Tola de Cuarto Poder desde Nueva York entrevista a John Malcovich porque este 27 de octubre presentara en Lima la obra ‘’Infernal Comedy”, basada en la vida del asesino Jack Unterweger.

-Ahora va al Perú, es la segunda vez que va al Perú. Me contó que estuvo allí en los ochentas…
-Veinticinco años atrás
-Veinticinco años atrás ¿Cómo recuerda lima?
-La recuerdo muy bien. Salimos de Miami, dejamos los EEUU en el 86 y fuimos a Lima, Machu Picchu. Cusco, Iquitos. Recuerdo que fue un viaje espectacular…Obviamente estaba muy impresionado por la situación del país, por ese entonces. Por la presencia de Sendero Luminoso…
-Era zona de guerra
-Seguro de hecho, la noche que llegamos a Lima fue la primera noche en que Sendero Luminoso produjo un apagón en la ciudad o al menos una gran parte de ella…
-¿Y cómo se sintió en ese momento?
- Bueno, era más joven, y creo…
Esta parte de la entrevista es la más interesante porque John Malkovich parece buscar una respuesta en posición de asombro. Hace silencio, parece confundir sus recuerdos y vaga buscando respuestas… Al final confiesa argumentos interesantes y honestos:
-Generalmente cuando uno es Joven -y no tengo la excusa de haber sido demasiado joven-, una parte de ti es tan ignorante o tan inmadura, que encuentras eso cool o interesante. Hasta que empiezas a preguntarte, quienes son estas personas, que quieren, cuál es su historia…Recuerdo que obviamente era algo exótico emocionante. Lima no me gustó para nada como me gustó el resto del Perú.
Luego Malkovich comenzó a hablar de la gente, de su clima y de lo maravilloso que es la gente en el Perú. Con algo de astucia Raúl Tola pregunta a Malcovich

-Por lo que sé, su debut como director fue ‘’el bailarín del piso de arriba’’. La película se basa en una novela de Nicholas Shakespeare, inspirada en hechos reales que ocurrieron en el Perú. La historia de Abimael Guzmán y Maritza Garrido Lecca.

Sí, claro. Bueno estar allí, durante ese periodo me causo una gran impresión. Años después estaba filmando en Polonia y leí una seria de reseñas de libros en un diario Inglés, ‘’El Telegraph’’, y allí se mencionaba este libro llamado ‘’el bailarín del piso de arriba’’ que esencialmente trataba de la captura de Abimael Guzmán con una trama romántica basada en ella. Pensé: ‘’Esto suena como algo que a mí me gustaría dirigir’’

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Toca Radiohead en vivo. Leí que al pequeño  Thom sus compañeros le pegaban en la escuela, y se burlaban de su rostro con parálisis. Probado esta que el individuo que sufre mucho, nunca olvida. A mi parecer Thom nos está devolviendo el mismo chocolate, que recibió en su adolecencia, de la sociedad.  Con sus canciones desoladas nihilistas y enajenantes. Su universo es bello y diabólico, eso lo hace complejo, solo sugiero entrar con los ojos bien abiertos a sus canciones. Esta canción en particular me gusta. Weird Fishes/Arpeggi. Para volver a vivir, primero hay que morir, sospecho de esta letra, de Thom York(42). Es un músico estilista, budista, amante del Jazz, vegano. Mister Thom maniobro ser literato, pintor y trabajo como centinela en un hospital psiquiátrico de adolecente. Así son los genios… Podemos darle otra interpretación a esta canción, tenemos esa facultad o podemos dejarla tal como esta.

Weird Fishes/Arpeggi

En el océano más profundo/El fondo del mar/Tus ojos
Me encienden/ Por que debería quedarme aquí?/ Por que debería quedarme?/
Sería un loco por no seguir
Seguirte adonde me llevas/ Tus ojos
Me encienden./ Me convierten en fantasmas
Sigo hasta el fin de la tierra/ Y caigo
Si… todos abandonan/ Si tienen la oportunidad/ Y esta es mi oportunidad
Soy comido por gusanos/ Y peces extraños/ Escogido por los gusanos
Y peces extraños/ Peces extraños/ Peces extraños
Si yo/ Yo toco fondo y escapo/ Escapo/ Yo
Toco fondo y escapo/ Escapo.