miércoles 6 de julio de 2011

La puerta floja de 1996


Cuando te vayas de mi cuarto, otras mujeres entraran tapándose el rostro con la luna, ojala las pueda amar…
Yo nunca sé qué hora es, me puse a caminar, la puerta se esta abriendo con un chillido antiguo, sé que no vas a ser tú amor.
A veces puedo salir de mi cuarto para poner mi cara en la lluvia y tener un poco de frió.
Siempre es la misma hora pervertida aquí, soy un hombre débil amor, sin cielos, lleno de bocanadas, soy como una broma amor.
Y cuando silbe una canción y te encuentre en su silencio desnudo no voy a voltear la cara entristecida para ellos.
Cuando te vayas de mi cuarto, te vas a ir todos los días amor.
Las flores se deshumedecen y desaparecen cuando te olvidas de sus iluminaciones y se secan hasta empolvar la muerte cerca de tus zapatos.
Mi boca esta colgada de tus senos con los nudos de mi labios, en tus bolsillos se esconde una fotografia que agitas con tus pálidas manos.
Antes de reírte ponte tus dientes, yo no voy a salir de aquí
Como puedo hacer para que nadie escuche tu nombre sin que se queme la boca, espantoso amor.
A veces la puerta se mueve mientras respiro y tus hermosos ojos oscuros me señalan cuando duermo despierto.
Cuando te vayas de mi cuarto un domingo en la tarde del viernes y golpes mi puerta para salir corriendo, yo tampoco voy a querer estar allí, créeme.
Algún día, todos nos tenemos que ir, pero tu cabello va a crecer sobre mí piel, tu olor va a golpear mi rostro, pisando mi voz, porque nunca dejo de mentir amor.
No te pedí que te quedes amor, no te pedí que te vayas amor, porque tú quieras escuchar mis últimas palabras para terminar de irte.
Te has llevado todo, mis medias largas me abrigan cuando el frió me muerde pero en la noche me seguirás diciendo todo lo que me iba a pasar por ser como soy hasta que cruja mi cuerpo con una risa diabólica.
La gente no entiendo cuando te grito en la calle y tú no estás amor
Sé que vas a ser feliz cuando mi alma se encienda en otro sendero, dentro de una frase quieta y adormecida.
Enciende mi cuarto amor, el fuego cocina al amor y mátame tantas veces hasta que mi voz se deshaga de tu nombre, será un maldito día hermoso…yo me podre levantar con todos los huesos rotos para decirte 'hola'.
Vísteme de una estrella rodante para que me sigas en las noches sucias de soledad.
Cuando te vayas de mi cuarto como ayer, quisiera que me cuentes sobre el optimismo que Dios te obsequio para hallar tus llaves en esa picara oscuridad.