martes 14 de junio de 2011

Welcome to the love child

Solo dile: Déjate amar! Yo tome un vaso más de cerveza sin decirle salud y me cogí el pelo para atrás. Todo ese mes de marzo del 97 creo que tuve la cara de wuevón más grande de toda mi adolescencia. El me recogió como lo hacen los buenos amigos y me invito a este bar de cerveza cara muy elegant and rustic. Mírale a los ojos, tócale apenas del brazo y avanza! Yo me reí y él se rio y le dije, lo hare. Sus ojos se encendían con las luces del bar mientras se servía otra cerveza. Agradezco su compañía, este tipo solo estuvo en los momentos más difíciles. A esa chica no me la podía sacar de la cabeza. Se que le jodia verme lloriquear pegado al teléfono. Hizo lo que pudo en ese momento porque no sabía qué mas hacer. Me acerque a la niña y luego de decirle que se dejara amar, se echo a reír con todas sus amigas, yo también me reí. Caminamos unos pasos, yo estaba un poco mareado, antes de entrar a la habitación me dijo: claro que me voy a dejar amar tontito peñizcandome el poto. Ella entro primero, dejando volar su pequeño vestido negro en esa habitación con poca luz. Yo cogí en el aire esa redonda nalga que flotaba inquieta debajo del vestido oscuro. El cuarto olía a lavanda de baño e incienso
-Tenías cara de cojudito no cosito, me dijo. La cargue a la cama rápido, estire su negro y diminuto calzón, ella se acomodo de cuclillas mirando al espejo.
Oye mocoso, oye, oye ponte condón, ponte tu condón… oye!
Ay… ya tienes tu condón vivazo, oye, co..mo..te has…qui..ta..do… la ro…pa..tan rá.pi…do… niño embalado no!! Mientras ella hablaba sus cosas yo le entregaba mi voluntad. Desde que entre al local se me puso muy duro, nunca se bajaba a los 17 años, podía estar todo el día erizado saludando a la bandera. Antes de entrar al cuarto, mientras tomaba unas cervecitas con el gitano, amague poner al chicle dentro de pepe con fortuna. Quizá tenía 4 años más que yo la niña. Baje un poco el ritmo y le comencé a tocar debajo de la espalda con mis manos flacas, recogí sus cabellos, golpeé arriba y abajo, ella era la loquita. El gitano me dijo que tenía un Don. A los 15 años cuando jugamos con los compañeros ‘a ver quien escupe más lejos su moco’, yo fui el ultimo en sacármelo, Eduardo Moralejo herró su turno por estar curioseando mi pepe y sin dejar de mirarme se hizo en el pequeño Maldonado, creando una pequeña gresca de pepes salpicadores.
Mierda tato… eso está mal compadrito, esconde eso ya!
Asu tato eso te lo hiciste con toda una mano de plátanos segurito no! Dijo el monaguillo José
Luego todos voltearon a mirarme por eso gane esa gloriosa competencia cerca al patio del amigo frufrú
El gitano sabía mucho de los pepes por eso le pregunte y me dijo
-Lo que tienes esta de puta madre! Solo se te adelanto abajo, pero arriba se detuvo, y rompió en risas
Cuando salí del cuarto de incienso y lavanda de mi amada Verónica pecas lindas me dijo:
-Cosas ricas me hizo este mocoso lindo no, ya anda… trae a tu amigo que está en la barra, si el tuyo es así, el de tu papá debe ser inmenso no.
-Para tu carro mi Verónica, aquí se termina nuestro amor! Iguales todas son, Y más respeto con el gitano, ese hombre es de otras tierras
-Cual insatisfecha idiota buenas cosquilleo me has hecho
-Un beso me voy
-Dos besos pequitas…Ella tenia el pelo de Liz por eso la escogí.
Nos tomamos dos cervezas mas y nos fuimos a casa, él pensaba que esta era mi primera vez, pero cuando salí de la habitación se dio cuenta que le estaba engañando, solo me hice el más cojudo todavía. Tomamos taxi. Mire al cielo negro y vi el rostro de Liz enredando su rulos al viento. Cuando entre a la casa me tiro un jabón grande y blanco en la cabeza porque estábamos algo tomados. Me metí en la ducha y me eche harto jabón en mi pepe. Salí de la ducha, me escondí en mi cama y me volví a acordar de ella, con la uña de mi guitarra puse en mi pared Tato y Liz. A lo lejos de la habitación escuche una pelea muy gigante, inmediatamente salí de mi pequeña melancolía y quise ayudar al gitano pero tuve mucho temor, lo estaban lastimando demasiado, lo podía escuchar haciendo sus bulerías del dolor a puro sartenazos. Lo que sucede es que cuando el gitano toma siempre se va de boca. De pronto mi pequeño corazón de ciruela se quiso salir de mi pecho de gato. Estaba escuchando pasos ovinos acercase a mi pequeño cuarto. Me puso mi polo de Green Day, me colgué de la ventana de mi cuarto para escapar en calzoncillos pero mi cintura se enrollo en mis sabanas. Ella tumbo la puerta, yo salte pero logro cogerme del pescuezo antes de brincar por la ventana, gitano te odio con amor pensé. Como hilacha despellejada mamá me jalo hasta el baño para lavarme con sus propias manos mi pepe hasta que logre huir, no sin antes recibir una de esas hermosas cachetadas laterales a mano cambiada, a mano muerte. Como extraño a ese par de locos

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Jajaja!
Esa ya me la habías contado, pero igual me dió risa, a veces yo también los extraño.